GALICIA
España




Sobre un paisaje de la misteriosa Galicia cercano a la confluencia del paralelo 42º 54' Norte y el meridiano 8º33' Oeste, y en las antípodas de un desfiladero por entonces desconocido para la humanidad, la poderosa luz de las estrellas se concentró milagrosamente una noche imprecisa del año 813 e iluminó un Lugar que durante siglos había permanecido en el olvido. El ermitaño Pelagio, testigo perplejo de semejante prodigio, corrió a Iria Flavia para anunciarlo y, al punto, el obispo Teodomiro ordenó la excavación de aquel Lugar, descubriéndose, para alborozo de la Cristiandad, la perdida tumba del Apostol Santiago. Así nació la incomparable ciudad de Santiago de Compostela.



Pocos años después, Carlomagno, emperador de Occidente, tuvo un sueño: Sobre la Vía Láctea, un camino rutilante de estrellas conducía a Compostela. La voz del Apostol le confiaba la misión de abrir ese camino para cuantos cristianos quisieran llegar en peregrinación hasta su tumba. Así nació el Camino de Santiago, una de las más famosas peregrinaciones de la humanidad.

El Camino Jacobeo es, probablemente, la refundación cristiana de una antigua ruta, que ya recorría esos territorios desde tiempos incluso prehistóricos. Menos habituales hoy que antaño, las peregrinaciones son la forma más elevada del viaje. Sus móviles son siempre espirituales. Para los estudiosos simbolizan la vida, entendida como un camino de perfección que culmina en la muerte, que es puerta de un luminoso y posterior renacimiento.

Finisterre, confín occidental de Europa, lugar último donde el Sol se pone (occideo) para renacer en el siguiente día, se asoma al mar sobre la Costa de la Muerte. Leyendas, petroglifos, dólmenes o laberintos de culturas diversas, son la prueba de una incesante fuerza espiritual que emana de Galicia, y que ya desde tiempo inmemorial atraía a los peregrinos. En el notable año de 1492, el dominico Félix Faber de Ulm, publicó su tratado sobre las peregrinaciones, dividiendo el Camino entre su ciudad y Santiago en treinta y ocho etapas. Al final incluía una trigesimonovena, que desde Santiago conducía a Finisterre. Y añadía: "Más allá de Finis Terrae se acaba el Mundo, y comienzan las aguas sobre las que nadie debería aventurarse".



Durante siglos, miles de peregrinos de toda Europa se aventuraron hasta Santiago. A su paso surgieron innumerables ermitas, catedrales, monasterios y hospitales, fruto del arte prodigioso de la época. Actualmente, junto a la revitalizada peregrinación cristiana, grandes grupos de nuevos peregrinos recorren la sagrada ruta, atraídos precisamente por esa gran riqueza con que el arte ha potenciado la natural fuerza del Camino y la maravilla de sus paisaje.Santiago de Compostela, destino de tan maravillosa aventura y Vértice europeo de este proyecto, será, desde muchos puntos de vista, el Lugar más importante de El Alma del Mundo. Su inesperada aparición durante la búsqueda inicial del Cubo inscrito en la Esfera, fué como una confirmación y un hondo estímulo para seguir adelante. Máxime, habiendo sido en su día peregrinos a Compostela.



La potencia telúrica del Lugar, y los prodigios celestiales que en otro tiempo fundaron la ciudad, han sugerido la probable solución de su Vértice: La excavación o descubrimiento de la pirámide triédrica,se realizará en el interior de la Tierra. Una gran cueva en forma de cúpula, iluminada por un lucernario circular, constituirá su ámbito. Como en tantos otros templos de las diversas culturas humanas. La dimensión del Vértice crecerá con la contención del espacio circundante, y los elementos básicos de la escultura (la Esfera, el Cubo y la Pirámide) se harán patentes en su interior. Como en el viejo mito del origen en que la diosa Gea es fecundada por el Cielo, la misteriosa luz de las estrellas penetrará la Tierra, alumbrando a través del lucernario, el Vértice gallego de El Alma del Mundo.



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