LAGO BAYKAL / BURYAT
Siberia




El "ozero Baykal" es el lugar más famoso de la inmensidad siberiana. Cantado por poetas, artistas y músicos es además, por su extraordinaria naturaleza, lugar de esencial importancia para la humanidad, pues contiene en su seno la quinta parte de la reserva mundial de agua dulce. Desafortunadamente, es también lugar de creciente inquietud, debido al brutal deterioro producido por la industria pesada de los últimos tiempos.

Los orígenes geológicos del lago se remontan a quinientos millones de años. Nacido de una intensa actividad sismico-volcánica, mantiene viva la conexión con el inquieto y desconocido interior de la Tierra. Rupturas en la corteza, generan manantiales de hirviente agua mineral. Ligeros movimientos y, a veces, violentos terremotos, modifican aún su contorno de rocas escarpadas, volcanes extinguidos y montañas cubiertas por la Taiga. Sobre la superficie de sus aguas, emergen veintisiete islas que son, casualmente, el número de las que integran el archipiélago de Cocos. Oljón, la mayor de ellas, es isla sagrada para el chamanismo siberiano y el budismo mahayana.



Su vegetación y fauna son de una riqueza sorprendente. Se han contabilizado más de mil especies exclusivas del lago. Esponjas y algas, moluscos, salmónidos y esturiones conviven con un extraño pez, el Comephorus baykalensis que, transparente y vivíparo, habita en las profundidades. Pero la más famosa de sus especies exclusivas, su más desarrollado predador, es la Foca baykalensis, única foca de agua dulce en el mundo, cuya azarosa llegada debió producirse en deshielos prehistóricos de los ríos del Norte.

La belleza del lago parece ser sublime y de difícil comparación. El rigor de las estaciones renueva por completo sus paisajes. Todo se acalla y duerme en el Invierno. Los vientos del Norte esculpen en el hielo profundas oquedades que las focas habitan. Pero con la estación templada, las aves vuelven, reverdece la vida y estallan los colores sobre los largos días del Verano.



Toda la costa Este del Baykal y gran parte de las restantes pertenecen a la República Autónoma de Buryat, cuya soberanía detenta Rusia desde 1689. Buryatia es una extensión de 350.000 kilómetros cuadrados formada por altiplanos, cadenas montañosas y valles cubiertos casi en su totalidad por la Taiga, el bosque más grande de la Tierra. Alerces siberianos, abetos y sotobosque de abedules cubren, con las aguas del lago, todo su territorio. Miles de aves habitan sus ramas, reinando el urogallo o el elegante cisne. El alce, la marta cibelina o el lince son ejemplos de las especies incontables que recorren su suelo. La escasa presencia de los hombres, por otro lado, permite que permanezca casi intacta la secular pureza de la Taiga.

La población de la República roza el millón de habitantes. Su mayoría se concentra en las zonas industriales o mineras. Ulan-Ude, capital de Buryatia, es nudo fundamental en la red ferroviaria del Transiberiano. Kiatja, ciudad fronteriza con Mongolia, ha sido en los últimos siglos punto básico de encuentro para las culturas y el comercio entre Oriente y Occidente.Los Buryatos, habitantes originarios de estos territorios, constituyen en la actualidad la tercera parte de la población total. Como los restantes pueblos mongoles, son bravos en el combate y amantes de la caza y los caballos. Sus costumbres feudales han sufrido inevitables cambios en el presente siglo. Pero la tradición sigue viva al abrigo de las grandes cordilleras como Barguzin Krebet, donde probablemente emergerá el Vértice Asiático de El Alma del Mundo.



La llegada de los Buriatos a Transbaykalia se produjo en el sigloXIII. Como los Turguses o los Yakuts, eran nómadas que procedían del los valles del río Amur, en China. Los antropólogos mantienen que los primeros colonizadores de América partieron también de aquellos valles. Desde Kamchatka y a través de las Aleutianas, se extendieron por toda América, generando tribus y culturas, hasta el límite más meridional del continente. No resulta, por tanto, disparatado pensar que el origen lejano de los Buriatos es el mismo que el de sus antípodas en la Tierra del Fuego, los Yamanas o Fueguinos.

La religión tradicional de los Buriatos es el chamanismo. Su integración con la Naturaleza y su animismo de corte panteísta, están magnificamente expresados en la inolvidable película "Dersu Usala". En el XVII llegaron desde Rusia las primeras misiones ortodoxas y desde Mongolia, los primeros monjes budistas. Estos últimos, procedentes de la tradición tibetana, se acoplaron rapidamente e integraron a su doctrina gran parte del amplio panteón buriato. Los "ongones", dueños de lugares mágicos en Transbaykalia, fueron asumidos por los lamas como protectores o "dokshits".



En la danza ritual del Tsam, que alude a lo pasajero de las cosas, se traza siete círculos concéntricos que marcan el ámbito de los danzantes. Entre los personajes que protagonizan el ritual se encuentran los ongones buryatos Zhamsarán, patrono de la guerra y el Fuego, y Namsarai, patrono de las riquezas y el elemento Tierra. En el centro común a los siete círculos, sobre una mesita cubierta por un manto de seda, se deposita la ofrenda o Sor: Una pequeña Pirámide, cuya forma evoca al Fuego que todo lo consume y purifica en la Tierra.



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